El científico que puso de moda la botánica
Carl Linneo fue el autor de la principal clasificación de los seres vivos que habitan nuestro planeta. Fue quen calificó a nuestra especie de sapiens.

Carl Linneo fue el autor de la principal clasificación de los seres vivos que habitan nuestro planeta. Fue quen calificó a nuestra especie de sapiens.
A lo largo de la historia humana hubo numerosos intentos de clasificar las especies. Es una tentación que surgió desde que el ser humano comenzó a nominar la realidad circundante. La Biblia, míticamente, recrea ese momento. Según el Génesis 2:20-25 “Adán puso nombre a todos los animales y a las aves de los cielos, y a todo el ganado del campo, pero para Adán no se halló una ayuda a su medida. Entonces Dios el Señor hizo que Adán cayera en un sueño profundo y, mientras este dormía, le sacó una de sus costillas, y luego cerró esa parte de su cuerpo. Con la costilla que sacó del hombre, Dios el Señor hizo una mujer, y se la llevó al hombre. Entonces Adán dijo: «Esta es ahora carne de mi carne y hueso de mis huesos; será llamada “mujer”, porque fue sacada del hombre.» Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser. Y aunque Adán y su mujer andaban desnudos, no se avergonzaban de andar así”.
En “El idioma analítico de John Wilkins”, Jorge Luis Borges hace una clasificación arbitraria y conjetural de los animales, clasificándolos en numerosas categorías, entre las cuales están: “pertenecientes al Emperador”, “amaestrados”, “que se agitan como locos”, “que de lejos parecen moscas”, etc.
Lo cierto es que la ciencia recién en el siglo dieciocho se atrevió a plantear seriamente una clasificación de las plantas y los animales. El autor de esta empresa fue Carl Linneo, un naturalista sueco considerado uno de los mayores taxonomistas de la historia. Linneo nació el 23 de mayo de 1707, en esa época sólo los nobles eran conocidos por su apellido. A los pobres solo se los ubicaba con la fórmula “es hijo de”. El padre de Carl Linneo era un pastor luterano. En el apellido Linneo parecía estar cifrado el destino de Carl, ya que significa “tilo”, uno de los árboles típicos de Suecia.
Carl creció en una aldea pequeña. Estudio medicina en Lund y Upsala, donde pudo estrechar contacto con algunos naturalistas que le permitieron estudiar especímenes provenientes de países remotos. Su compañero de estudio era Pehr Artedius, con quien se propuso la titánica empresa de clasificar los tres reinos de la naturaleza usando el latin como lengua, ya que por entonces era considerado el idioma de la ciencia. Linneo ganó una beca para estudiar la sexualidad vegetal y, en 1730, presentó su obra “Preliminares sobre el matrimonio de las plantas”, en la que explica el método de generación vegetal, lo que le valió ser considerado un pionero en ese campo.
Preliminares sobre el matrimonio de las plantas
Teniendo apenas 23 años, Linneo participó de una expedición científica a Laponia, un territorio perteneciente a Suecia, pero tan inhóspito y desconocido por entonces como la Antártida. Estuvo durante dos años estudiando esa tundra helada de bosques umbríos, hizo puentes de troncos para cruzar el río, y se familiarizó con las costumbres de los lapones. Volvió cargados de ejemplares de plantas, piedras, huesos y hasta un tambor obsequiado por un chamán. De resultas de ese viaje, publicó en 1732 el libro “Flora Lapponica”.
Su fama lo llevó a dar charlas a otros países de Europa. El mundo académico le abrió sus puertas y publicó sus tratados de botánica y la que sería su obra mayor: “El Systema Naturae”. Cuando tuvo 31 años, los franceses lo nombraron corresponsal de la Academia de Ciencias, y le concedieron una pensión para que pudiera dedicarse a sus investigaciones. Carl Linneo no abandonó su vocación inicial y ejerció la medicina en los barrios pobres de Estocolmo. Su prestigio fue escalando a medida que sus investigaciones crecían en difusión, y fue contratado como médico de la Corte. Se le confirió un título de nobleza y pasaron a llamarlo Von Linné.
Aún a los 70 años , este científico que había puesto a la botánica en la lupa de las ciencia, salía a buscar nuevas especies vegetales y animales. Una mañana se encasquetó su sombrero de alas anchas ,subió a su trineo y se perdió en las inmensidades heladas. Lo encontraron un par de días después, estaba semicongelado, con la pipa apretada entre los dientes. No logró sobrevivir.
Se trató de una artista de genio que creó una enorme cantidad de personajes inolvidables. Sin embargo, tuvo una experiencia desagradable en escena que jamás se le borró de la memoria.
Donald Pettit fotografió desde el espacio detalles de nuestro planeta.
La Plata alberga la novena edición del Modelo Intercolegial de Naciones Unidas, un simulacro educativo público y gratuito que reúne a delegaciones de distintas provincias y de Paraguay para debatir sobre problemáticas globales.
Los seleccionados deberán cumplimentar luego la inscripción en las fechas dispuestas.
El estudio detectó cruces genéticos que modifican el conocimiento sobre su evolución.





