La continuidad del conflicto universitario ya acumula 33 días sin clases en lo que va del año en la Universidad Nacional de La Plata. La medida alcanza tanto a las facultades como a los colegios de pregrado, donde el impacto de la interrupción de las actividades se suma a la necesidad de sostener los calendarios académicos y los contenidos previstos.
En los colegios, los docentes recurren a distintas estrategias para intentar compensar las jornadas perdidas. La directora del Colegio Nacional, Ana García Munitis explicó que los paros “han incidido mucho” y que fueron numerosos a lo largo del año. Frente a esa situación, los equipos docentes implementaron apoyos para estudiantes que pudieran quedar rezagados y utilizaron herramientas y modalidades incorporadas durante la pandemia.
Entre ellas mencionó las propuestas a través de plataformas virtuales y otras actividades destinadas a complementar las clases presenciales. “No quedan muchas alternativas”, planteó la directora, quien también señaló que el conflicto tiene otra dimensión para las instituciones educativas: “El Gobierno no está cumpliendo una ley y nosotros estamos educando jóvenes ciudadanos”.
Desde la Universidad, en tanto, remarcan que hasta el momento se pudieron sostener los objetivos curriculares. Darío Estevez, prosecretario de Pregrado de la UNLP, explicó a este diario que las escuelas cuentan con materias anuales y cuatrimestrales y que el seguimiento académico se organiza en función de esa estructura.
Las materias anuales, detalló, tienen cierres trimestrales, mientras que las cuatrimestrales cuentan con cierres bimestrales. Al finalizar el segundo trimestre, sostuvo, las escuelas pudieron completar los contenidos correspondientes y cerrar las calificaciones previstas para ese período.
Para alcanzar ese objetivo, los docentes debieron recurrir a su experiencia para realizar adecuaciones curriculares y jerarquizar contenidos cuando fue necesario. Según Estevez, esas modificaciones permitieron garantizar los contenidos establecidos en los diseños curriculares y respetar los trimestres contemplados en los calendarios académicos aprobados.
El funcionario destacó además que las adecuaciones implican un esfuerzo adicional para los docentes, precisamente por la reducción de los tiempos disponibles como consecuencia de los paros. Aun así, sostuvo que hasta el momento se pudieron garantizar los contenidos correspondientes.
“Esperamos que por supuesto siempre desde el principio que el tema se resuelva”, expresó Estevez. Y planteó cuál sería el escenario esperado para las escuelas de la Universidad: que los estudiantes puedan permanecer “todo el tiempo en el aula”, algo que consideró lo mejor para las instituciones.
El conflicto podría prolongarse durante los primeros días de octubre. Según el cronograma informado, los gremios docentes nacionales Conadu y Conadu Histórica, con el acompañamiento de Adulp, anunciaron una huelga de 72 horas desde el miércoles si no se cumple el fallo judicial referido a la Ley de Financiamiento Universitario.
A esa medida se suma el paro anunciado por el gremio de los trabajadores nodocentes para el 7 de octubre. Además, para el 15 de octubre está prevista una nueva Marcha Federal Universitaria, con participación de manifestantes de universidades de distintos puntos del país.
De este modo, el calendario académico de los colegios y las facultades de la UNLP volverá a quedar atravesado por nuevas jornadas de protesta, mientras las autoridades de los colegios buscan sostener los contenidos y los cierres previstos para el ciclo lectivo.