En los pasillos de los tribunales platenses, el caso ABES Desarrolladora de Negocios S.R.L. ha tomado un giro inesperado que amenaza con derrumbar la coartada de su actual administradora, Lucrecia Soledad Villar Loos.
Mientras una ruidosa campaña mediática intenta posicionarla como una "viuda estafada" por sus antiguos socios (Lacki y Núñez), los registros contables y las escrituras públicas cuentan una historia muy diferente: la de un patrimonio que fluye silenciosamente hacia su entorno personal.
La narrativa instalada por Villar Loos sostiene que fue despojada de la empresa tras la muerte del padre de su hija, el fundador Carlos Gustavo Tejada Ibáñez.
Sin embargo, documentos judiciales a los que se tuvo acceso revelan que ella es la titular del 98,41% de LAZZULI S.A. y controlaba el 57% de ABES, a través del Fideicomiso Testamentario "ROMEOPET".
La pregunta que los fiduciantes estafados se hacen es simple: ¿Si ella es la víctima, por qué los bienes que deberían terminar los edificios están a su nombre?
La investigación judicial ha detectado maniobras que no encajan con el perfil de una administración en crisis, sino con un plan de retiro de activos:
En agosto de 2025, Villar Loos habría transferido un departamento de lujo (Piso 12 B) de la firma ENKI S.R.L. a favor de su pareja actual, Rodrigo Mazzeo.
La modalidad: una transferencia "a título de beneficio" (gratuita) por un valor simulado de USD 80.000, cuando el mercado lo tasa en más de USD 350.000.
Rentas de Lujo: Mientras los compradores de los edificios "Rodericus" o "Marath" esperan sus llaves, Villar Loos percibiría personalmente los alquileres de un departamento de dos pisos con pileta climatizada en Calle 60 N° 678, un bien que debería integrar la masa de la desarrolladora para finalizar obras.
La Confesión del Acta 6: En un documento clave, la propia Villar Loos reconoció en actas societarias que los activos de ABES fueron "trasvasados" a otras sociedades del grupo para evitar reclamos. Pero, en lugar de devolverlos para terminar los edificios, decidió retenerlos.
El esquema de Tejada Ibáñez, continuado por Loos, utilizaba sociedades como ENKI REAL ESTATE SRL y LAZZULI S.A. como "cajas fuertes" donde se escondían los departamentos que los compradores pagaban en ABES.
Al morir el fundador, Loos no solo heredó la administración, sino que habría profundizado la descapitalización.
El reciente desplazamiento del Albacea, Diego Lacki —quien renunció denunciando estas irregularidades—, deja a la actual administradora sin el "paraguas" de control que el propio testador había previsto para proteger a su hija menor y a la empresa.
La querella, representada por el Dr. Alberto Gustavo Rodríguez en nombre de los particulares damnificados, ha solicitado formalmente que se le notifique a Villar Loos la formación de una causa penal en su contra (Art. 60 CPPBA).
El pedido incluye el embargo de las rentas que hoy percibe Loos y la inhibición de los bienes que intentó "donar" a su entorno.
Para los cientos de familias platenses que invirtieron sus ahorros, la verdad empieza a emerger de los papeles: el dinero no desapareció por una estafa de terceros, sino que se transformó en un patrimonio inmobiliario que hoy sigue bajo el control de quien dice ser una víctima.


